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Argentina ya crema a la mitad de sus fallecidos, según estimaciones: qué cambia en el negocio funerario

Las estimaciones de la Cremation Society ubican a Argentina en torno al 50 % de cremación. El número tiene límites, pero la dirección es clara, y obliga a revisar ingresos, instalaciones y la manera de sostener el vínculo con la familia.

Equipo editorial de QR Memories · Actualizado el · 11 min de lectura

En pocas palabras

  • Según estimaciones de la Cremation Society, Argentina registró 178.482 cremaciones sobre 353.428 defunciones en 2023, un 50,5 %, frente a 42 % en 2019. No hay una estadística oficial nacional de cremaciones que confirme esas cifras en las fuentes consultadas.
  • La misma fuente pasó de contar 139 crematorios en su edición 2020 a 216 en la edición 2024, con la mayor concentración en la provincia de Buenos Aires.
  • Para una funeraria, el cambio afecta el ingreso por caso, el uso de salas y cementerios, y el lugar donde la familia recuerda. Estados Unidos, con 62,8 % en 2025, y Canadá, con 77,4 %, muestran hasta dónde puede llegar esa transformación, según la asociación CANA.

Durante más de un siglo, una funeraria argentina pudo organizar su negocio alrededor de una secuencia conocida: sala, cortejo, cementerio. En algún momento reciente, sin que nadie lo anunciara, esa secuencia dejó de ser la opción de la mayoría de las familias. Las estimaciones internacionales disponibles dicen que Argentina ya crema aproximadamente a uno de cada dos fallecidos.

Conviene decirlo con cuidado, porque el dato es menos firme de lo que sugiere un titular. Pero la dirección es difícil de discutir, y coincide con lo que los dueños de funerarias ven en su propio mostrador. La pregunta útil ya no es si el cambio es real. Es qué parte del modelo de negocio descansaba, sin que se notara, en una costumbre que está cambiando.

¿Cuántas cremaciones hay por año en Argentina?

Según estimaciones de la Cremation Society, entidad británica que publica un relevamiento internacional, hubo 178.482 cremaciones sobre 353.428 defunciones en 2023, un 50,5 %. No encontramos una estadística oficial nacional que confirme la cifra, de modo que debe leerse como estimación.

AñoCremaciones estimadasDefuncionesPorcentajeFuente
2019143.525341.72842 %Cremation Society, edición 2020
2022196.572397.11549,5 %Cremation Society, edición 2024
2023178.482353.42850,5 %Cremation Society, edición 2024

Hay tres cosas para tener en cuenta al usarlo:

  • Son estimaciones sin fuente primaria declarada. Sirven para ver la tendencia, y resultan flojas para un cálculo fino.
  • El total de cremaciones bajó entre 2022 y 2023, mientras el porcentaje subió. La razón es que las defunciones del período también bajaron en esa fuente, de 397.115 a 353.428. Mirar solo el número absoluto de un año llevaría a una conclusión equivocada.
  • No hay datos más recientes de esta fuente en lo que pudimos leer. Para 2024 sí hay un total de defunciones, 376.405 según una nota sobre un boletín del Ministerio de Salud, pero no una cifra de cremaciones que lo acompañe.

Con esas salvedades, una comparación entre 2019 y 2023 muestra lo que más le importa a un dueño (cálculo propio con datos de la Cremation Society): las defunciones subieron cerca de 3,4 %, las cremaciones estimadas subieron cerca de 24 % y los fallecimientos no cremados pasaron de 198.203 a 174.946, una baja de aproximadamente 12 %. Dicho de otro modo, en ese período hubo más trabajo total y menos casos de la modalidad que históricamente sostuvo las salas y los cementerios.

La cremación no le quitó clientes al sector; le cambió la forma a una parte creciente de los servicios que el sector presta.

¿Es un fenómeno nuevo?

No, y esa es una de las lecturas más útiles. El cementerio de la Chacarita registró su primera cremación en 1904, según una página histórica del Gobierno de la Ciudad, que además lo describe como el único crematorio en funcionamiento en la Ciudad; esa referencia no tiene fecha y podría estar desactualizada, sobre todo porque la Cremation Society cuenta 18 crematorios en CABA.

Ya en 2009, La Nación reportaba caída de velatorios tradicionales y suba de cremaciones y servicios directos. Y una nota de Buenos Aires Times/AFP de enero de 2020 contó que, en la Ciudad de Buenos Aires, la cremación había llegado a 78,5 % en 2018, según un conteo de la agencia sobre registros públicos, el nivel más alto de la década previa. Es un dato viejo y local, y no hay un porcentaje actual de CABA en lo que pudimos verificar. Muestra, con todo, que en algunas jurisdicciones el cambio está mucho más avanzado que el promedio nacional.

Esa misma nota vinculaba el fenómeno con la crisis económica, y un dirigente de la federación de servicios fúnebres lo describía con una expresión que vale la pena retener: sentimental practicality, una practicidad sentimental. La fórmula resume bien el asunto. La familia que elige cremar no necesariamente quiere menos despedida. Muchas veces busca una despedida que le resulte posible.

¿Cuántos crematorios hay y dónde están?

La Cremation Society registra 216 crematorios en su edición 2024, frente a 139 en la edición 2020, un aumento de 77 establecimientos, cerca de 55 % (cálculo propio). La expansión más fuerte ocurrió en la provincia de Buenos Aires.

JurisdicciónEdición 2020Edición 2024Variación (cálculo propio)
Provincia de Buenos Aires5598+43
Córdoba1520+5
Ciudad de Buenos Aires18180
Santa Fe913+4
Total del país139216+77

Los datos son de la edición 2020 y de la edición 2024. Esta última también menciona a la Asociación de Crematorios de la República Argentina, fundada en 2016, con 39 miembros.

Una cuenta rápida sugiere un dato interesante, con todas las reservas. Si se dividen las cremaciones estimadas por los crematorios contados, el promedio pasa de unas 1.030 por crematorio con datos de 2019 a unas 830 con datos de 2023 (cálculo propio). Dicho de otro modo, la capacidad instalada parece haber crecido más rápido que las cremaciones. Es un promedio tosco, sobre dos estimaciones, que no distingue tamaños ni zonas; no prueba un exceso de capacidad, pero sí justifica una pregunta antes de invertir: ¿cuántos crematorios atienden ya mi zona, y a qué distancia? Tampoco encontramos datos públicos sobre facturación ni tarifas mayoristas que permitan evaluar esa inversión con más precisión.

¿Cómo se compara con Estados Unidos y Canadá?

Argentina figura por debajo de ambos: unos 12 puntos porcentuales respecto de Estados Unidos y unos 27 respecto de Canadá, según CANA (cálculo propio). Son datos de Estados Unidos y Canadá, medidos por otras entidades y en otros años, de modo que esa distancia es solo una referencia.

PaísDatoAñoFuente
Argentina50,5 % (estimación)2023Cremation Society
Estados Unidos62,8 %2025CANA
Estados Unidos63,4 % (proyección), entierro 31,6 %2025NFDA
Canadá77,4 %2025CANA
Estados Unidos69,1 % (proyección)2030CANA
Canadá81,1 % (proyección)2030CANA

La diferencia entre las dos cifras estadounidenses de 2025 recuerda que incluso en un mercado muy medido las fuentes no coinciden al decimal.

Lo que enseña la comparación tiene menos que ver con adivinar el porcentaje argentino de 2030, cosa que no vamos a hacer porque no hay proyección local publicada, que con ver qué le ocurrió al negocio allá. Una columna de Funeral Director Daily de julio de 2026 sostiene que al crecer la cremación baja el ingreso por caso aunque suban los precios. Cita además a IBISWorld, con una proyección de ingresos del sector estadounidense de US$23.900 millones en cinco años, con una caída de 3,3 % anual y de 0,4 % en 2026. Son datos de Estados Unidos y de una columna de opinión, y Argentina tiene otra estructura de costos, de cobertura y de ingresos. Tomarlo como advertencia es razonable. Tomarlo como pronóstico no lo sería.

Tampoco conviene sobreestimar la lección. Las diferencias culturales, religiosas y geográficas pesan, y la cremación argentina convive con otra realidad económica, como sugiere la prensa local cuando vincula esa elección con el costo de morir. Lo que funcionó en un suburbio de Ohio puede no decir nada sobre un partido del conurbano.

¿Qué cambia en el negocio de una funeraria?

Cambian cuatro cosas: el ingreso por servicio, el uso de la infraestructura, la relación con cementerios y crematorios, y el lugar donde la familia recuerda.

El ingreso por caso

Los números disponibles muestran dispersión, no un promedio. Los Andes informó en junio de 2026 que en Mendoza un servicio completo iba de $1 millón a $2 millones, mientras una cremación rondaba los $450.000 sin velorio, traslado, personal ni cajón. En CABA, Cía. Miguel Costa publica para 2026 una cremación directa de $1.100.000 más IVA, con retiro, ataúd básico, gestiones, aranceles y cenizas. Con esos alcances tan distintos, ninguna resta entre filas da un margen. Lo que cada casa necesita es calcular el suyo, por modalidad. Las estrategias concretas están en cómo competir ante la cremación directa.

Las salas y los vehículos

Si baja la proporción de velatorios, o si se acortan, como relata Los Andes para los años posteriores a la pandemia, cambia la cuenta de los metros cuadrados. Una sala grande con pocas horas de ocupación es un costo fijo que antes se pagaba con otra mezcla de servicios. Algunas preguntas para hacerse:

  • ¿Cuántas horas al mes están ocupadas mis salas, y qué porcentaje de esas horas genera ingreso?
  • ¿Puedo reconvertir un espacio para encuentros más chicos o ceremonias posteriores a la cremación?
  • ¿Cuántos traslados hago por tipo de servicio, y cuánto me insume cada uno?

No necesita un consultor para contestarlas, solo su agenda de los últimos doce meses.

Cementerios, nichos y arrendamientos

La tensión se ve desde el lado de los cementerios. En la nota de Los Andes, el dueño de un cementerio parque afirma que se perdió la tradición de llevar a los fallecidos al parque, y el mismo artículo menciona parcelas de $600.000 a $700.000 más unos $200.000 anuales en Mendoza. Si su casa tiene acuerdos con un parque, conviene revisarlos a la luz de esa baja.

Las tarifas públicas muestran otra escala. En CABA, según la página oficial leída en octubre de 2026, un nicho para ataúd por un año en Chacarita y Flores va de $25.990 a $77.540, y para una urna con cenizas, de $9.090 a $19.070. También existen cremaciones de restos: el arancel municipal es de $83.210 desde un nicho del GCBA, $132.800 desde bóveda o panteón y $21.760 para restos de enterratorio. Es decir que la cremación también aparece años después, cuando la familia reorganiza lo que ya tiene, y ese es un servicio en el que una funeraria puede acompañar con conocimiento.

Los productos asociados

La nota de Los Andes menciona urnas pequeñas, dijes y urnas ecológicas. Esta oferta es hoy más variada que hace una década, y plantea decisiones sencillas sobre qué exhibir, a quién comprarle y cómo presentarlo sin presionar. No encontramos datos argentinos sobre su participación en los ingresos.

¿Dónde recuerda una familia cuando no hay tumba?

Es una pregunta del negocio, aunque no lo parezca a primera vista. Lo que sigue es interpretación editorial, no una estadística: la cremación reduce la presencia de un lugar físico de visita, o la traslada al hogar. Una urna en un estante queda al alcance de quienes viven en esa casa y de casi nadie más. Un nieto en otra provincia no tiene adónde ir el día del aniversario.

Esa ausencia explica parte del movimiento que ya se ve. Según Los Andes, los saludos online reemplazaron en parte a la sección de fúnebres del diario, y los mensajes y fotos llegan a la familia por WhatsApp. La memoria se está mudando, aunque de un modo desordenado, a chats que se pierden entre otras conversaciones.

Una funeraria puede ayudar a responder esa pregunta, y sin prometer nada físico. Algunas alternativas son una ceremonia posterior en la sala, una tarjeta de recordatorio bien hecha o un homenaje digital. En QR Memories, por ejemplo, la casa crea desde su panel una página que la familia completa con biografía, fotos, música y mensajes; el código se descarga y puede imprimirse en una tarjeta o ponerse en la urna, por quien la familia elija. Sin tumba, el nieto en otra provincia tiene igual un lugar al cual ir, y ese lugar lleva el nombre de la casa que acompañó.

¿Qué conviene hacer con esta información?

Conviene convertirla en tres ejercicios internos, sin esperar datos mejores. Probablemente tarden en llegar, porque en las fuentes consultadas no aparecen ni una serie oficial nacional de cremaciones, ni datos actuales de Chacarita, ni la facturación del sector.

  1. Mida su propia proporción. Saque de sus registros cuántos servicios terminaron en cremación por año, en los últimos cinco o diez años. Ese número le dirá más sobre su zona que cualquier promedio nacional, y es probable que se aleje de 50 % en una u otra dirección.
  2. Separe su rentabilidad por modalidad. Cuánto ingresa y cuánto cuesta cada tipo de servicio, con sus horas de personal. Si no lo sabe hoy, ese es el primer trabajo.
  3. Revise su oferta para la familia que crema. ¿Tiene algo más que la cremación sola? ¿Qué le ofrece después? ¿Qué le muestra en su sitio? Para la planificación general, los datos demográficos están en defunciones y envejecimiento: una funeraria a 10 años.

El negocio cambia de forma, la tarea sigue siendo la misma

Si las estimaciones son correctas, Argentina se encuentra en un punto que Estados Unidos y Canadá ya atravesaron: la cremación dejó de ser la excepción y pasó a ser una de las dos maneras normales de despedir a alguien. A partir de ahí, la cuestión de fondo para una funeraria es qué parte de su valor dependía de la sala y del cortejo, y qué parte dependía de saber acompañar a una familia en un momento difícil.

Esa segunda parte sigue vigente, y es la que conviene diseñar de nuevo para las familias que eligen cremar. Si quiere conversar cómo un homenaje digital podría sumarse a esa propuesta, puede ver la información para funerarias o escribirnos, sin apuro y con sus propios números sobre la mesa.

Preguntas frecuentes

¿Qué porcentaje de los fallecidos se crema en Argentina?

Las estimaciones de la Cremation Society hablan de 50,5 % en 2023 y 49,5 % en 2022. Son cifras estimadas por una entidad del Reino Unido, sin fuente primaria declarada. No encontramos un dato oficial nacional más reciente.

¿Cuántos crematorios hay en Argentina?

La edición 2024 de la Cremation Society registra 216, con 98 en la provincia de Buenos Aires, 20 en Córdoba, 18 en la Ciudad de Buenos Aires y 13 en Santa Fe. La edición 2020 contaba 139. Es el recuento de esa fuente y puede no coincidir con los registros locales.

¿Argentina crema más o menos que Estados Unidos y Canadá?

Menos, según las cifras disponibles, aunque los años no coinciden. Argentina figura con 50,5 % en 2023 por estimación de la Cremation Society, mientras CANA informa 62,8 % para Estados Unidos y 77,4 % para Canadá en 2025. Sirve como orden de magnitud, sin precisión de punto porcentual.

¿La cremación reduce los ingresos de una funeraria?

Una columna de Funeral Director Daily, centrada en Estados Unidos, sostiene que al crecer la cremación baja el ingreso por caso aunque suban los precios. En Argentina no encontramos un estudio de facturación del sector que lo mida. Cada casa puede verificarlo separando el ingreso y el costo por tipo de servicio.

Fuentes

  1. Argentina 2024. The Cremation Society, 2024.
  2. Argentina 2020. The Cremation Society, 2020.
  3. Casi 7 de cada 10 muertes en Argentina se deben a enfermedades no transmisibles. Noticias NQN, 2026.
  4. Dying becomes a luxury as economic downturn hits home. Buenos Aires Times / AFP, 2020.
  5. La muerte tiene mucho marketing. La Nación, 2009.
  6. El negocio funerario se reinventa: condolencias online, redes sociales, cremaciones y dijes. Los Andes, 2026.
  7. Industry statistics. Cremation Association of North America, 2025.
  8. Informe de cremación y entierro. NFDA, 2025.
  9. Columna sobre las proyecciones del sector funerario. Funeral Director Daily, 2026.
  10. Cementerio de la Chacarita. Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, sin fecha.
  11. Reducción por cremación. Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, 2026.
  12. Renovación de arrendamiento de nicho. Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, 2026.
  13. Tarifas de cremaciones. Cía. Miguel Costa, 2026.

Escribimos con fuentes públicas que se pueden revisar y citamos la fecha de cada dato. Los precios cambian rápido: confirme siempre el valor vigente con quien presta el servicio.

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