Durante más de un siglo, una funeraria argentina pudo organizar su negocio alrededor de una secuencia conocida: sala, cortejo, cementerio. En algún momento reciente, sin que nadie lo anunciara, esa secuencia dejó de ser la opción de la mayoría de las familias. Las estimaciones internacionales disponibles dicen que Argentina ya crema aproximadamente a uno de cada dos fallecidos.
Conviene decirlo con cuidado, porque el dato es menos firme de lo que sugiere un titular. Pero la dirección es difícil de discutir, y coincide con lo que los dueños de funerarias ven en su propio mostrador. La pregunta útil ya no es si el cambio es real. Es qué parte del modelo de negocio descansaba, sin que se notara, en una costumbre que está cambiando.
¿Cuántas cremaciones hay por año en Argentina?
Según estimaciones de la Cremation Society, entidad británica que publica un relevamiento internacional, hubo 178.482 cremaciones sobre 353.428 defunciones en 2023, un 50,5 %. No encontramos una estadística oficial nacional que confirme la cifra, de modo que debe leerse como estimación.
| Año | Cremaciones estimadas | Defunciones | Porcentaje | Fuente |
|---|---|---|---|---|
| 2019 | 143.525 | 341.728 | 42 % | Cremation Society, edición 2020 |
| 2022 | 196.572 | 397.115 | 49,5 % | Cremation Society, edición 2024 |
| 2023 | 178.482 | 353.428 | 50,5 % | Cremation Society, edición 2024 |
Hay tres cosas para tener en cuenta al usarlo:
- Son estimaciones sin fuente primaria declarada. Sirven para ver la tendencia, y resultan flojas para un cálculo fino.
- El total de cremaciones bajó entre 2022 y 2023, mientras el porcentaje subió. La razón es que las defunciones del período también bajaron en esa fuente, de 397.115 a 353.428. Mirar solo el número absoluto de un año llevaría a una conclusión equivocada.
- No hay datos más recientes de esta fuente en lo que pudimos leer. Para 2024 sí hay un total de defunciones, 376.405 según una nota sobre un boletín del Ministerio de Salud, pero no una cifra de cremaciones que lo acompañe.
Con esas salvedades, una comparación entre 2019 y 2023 muestra lo que más le importa a un dueño (cálculo propio con datos de la Cremation Society): las defunciones subieron cerca de 3,4 %, las cremaciones estimadas subieron cerca de 24 % y los fallecimientos no cremados pasaron de 198.203 a 174.946, una baja de aproximadamente 12 %. Dicho de otro modo, en ese período hubo más trabajo total y menos casos de la modalidad que históricamente sostuvo las salas y los cementerios.
La cremación no le quitó clientes al sector; le cambió la forma a una parte creciente de los servicios que el sector presta.
¿Es un fenómeno nuevo?
No, y esa es una de las lecturas más útiles. El cementerio de la Chacarita registró su primera cremación en 1904, según una página histórica del Gobierno de la Ciudad, que además lo describe como el único crematorio en funcionamiento en la Ciudad; esa referencia no tiene fecha y podría estar desactualizada, sobre todo porque la Cremation Society cuenta 18 crematorios en CABA.
Ya en 2009, La Nación reportaba caída de velatorios tradicionales y suba de cremaciones y servicios directos. Y una nota de Buenos Aires Times/AFP de enero de 2020 contó que, en la Ciudad de Buenos Aires, la cremación había llegado a 78,5 % en 2018, según un conteo de la agencia sobre registros públicos, el nivel más alto de la década previa. Es un dato viejo y local, y no hay un porcentaje actual de CABA en lo que pudimos verificar. Muestra, con todo, que en algunas jurisdicciones el cambio está mucho más avanzado que el promedio nacional.
Esa misma nota vinculaba el fenómeno con la crisis económica, y un dirigente de la federación de servicios fúnebres lo describía con una expresión que vale la pena retener: sentimental practicality, una practicidad sentimental. La fórmula resume bien el asunto. La familia que elige cremar no necesariamente quiere menos despedida. Muchas veces busca una despedida que le resulte posible.
¿Cuántos crematorios hay y dónde están?
La Cremation Society registra 216 crematorios en su edición 2024, frente a 139 en la edición 2020, un aumento de 77 establecimientos, cerca de 55 % (cálculo propio). La expansión más fuerte ocurrió en la provincia de Buenos Aires.
| Jurisdicción | Edición 2020 | Edición 2024 | Variación (cálculo propio) |
|---|---|---|---|
| Provincia de Buenos Aires | 55 | 98 | +43 |
| Córdoba | 15 | 20 | +5 |
| Ciudad de Buenos Aires | 18 | 18 | 0 |
| Santa Fe | 9 | 13 | +4 |
| Total del país | 139 | 216 | +77 |
Los datos son de la edición 2020 y de la edición 2024. Esta última también menciona a la Asociación de Crematorios de la República Argentina, fundada en 2016, con 39 miembros.
Una cuenta rápida sugiere un dato interesante, con todas las reservas. Si se dividen las cremaciones estimadas por los crematorios contados, el promedio pasa de unas 1.030 por crematorio con datos de 2019 a unas 830 con datos de 2023 (cálculo propio). Dicho de otro modo, la capacidad instalada parece haber crecido más rápido que las cremaciones. Es un promedio tosco, sobre dos estimaciones, que no distingue tamaños ni zonas; no prueba un exceso de capacidad, pero sí justifica una pregunta antes de invertir: ¿cuántos crematorios atienden ya mi zona, y a qué distancia? Tampoco encontramos datos públicos sobre facturación ni tarifas mayoristas que permitan evaluar esa inversión con más precisión.
¿Cómo se compara con Estados Unidos y Canadá?
Argentina figura por debajo de ambos: unos 12 puntos porcentuales respecto de Estados Unidos y unos 27 respecto de Canadá, según CANA (cálculo propio). Son datos de Estados Unidos y Canadá, medidos por otras entidades y en otros años, de modo que esa distancia es solo una referencia.
| País | Dato | Año | Fuente |
|---|---|---|---|
| Argentina | 50,5 % (estimación) | 2023 | Cremation Society |
| Estados Unidos | 62,8 % | 2025 | CANA |
| Estados Unidos | 63,4 % (proyección), entierro 31,6 % | 2025 | NFDA |
| Canadá | 77,4 % | 2025 | CANA |
| Estados Unidos | 69,1 % (proyección) | 2030 | CANA |
| Canadá | 81,1 % (proyección) | 2030 | CANA |
La diferencia entre las dos cifras estadounidenses de 2025 recuerda que incluso en un mercado muy medido las fuentes no coinciden al decimal.
Lo que enseña la comparación tiene menos que ver con adivinar el porcentaje argentino de 2030, cosa que no vamos a hacer porque no hay proyección local publicada, que con ver qué le ocurrió al negocio allá. Una columna de Funeral Director Daily de julio de 2026 sostiene que al crecer la cremación baja el ingreso por caso aunque suban los precios. Cita además a IBISWorld, con una proyección de ingresos del sector estadounidense de US$23.900 millones en cinco años, con una caída de 3,3 % anual y de 0,4 % en 2026. Son datos de Estados Unidos y de una columna de opinión, y Argentina tiene otra estructura de costos, de cobertura y de ingresos. Tomarlo como advertencia es razonable. Tomarlo como pronóstico no lo sería.
Tampoco conviene sobreestimar la lección. Las diferencias culturales, religiosas y geográficas pesan, y la cremación argentina convive con otra realidad económica, como sugiere la prensa local cuando vincula esa elección con el costo de morir. Lo que funcionó en un suburbio de Ohio puede no decir nada sobre un partido del conurbano.